El Modelo de Enseñanza Tradicional

Queridos Lectores:

Cuando era pequeña escuchaba a mis padres (ambos maestros) decir tal o cual escuela es “tradicionalista”, y en un principio no entendía en absoluto lo que significaba esa terminología; pasó el tiempo y la palabra tradicionalista fue acompañada de imágenes mentales como pupitres perfectamente alineados, niños con el uniforme pulcramente planchado, sentados con la espalda recta, mirando al frente y repitiendo las lecciones recitadas por una profesora estirada (por el peinado) sentada en su escritorio al frente del salón…

El tema de este semana es el sistema de educación tradicional, históricamente el primer modelo educativo, porque como vimos la semana pasado, los sistemas de educación nacieron durante el siglo XIX, teniendo de fondo la revolución de pensamiento originada durante la Ilustración y las necesidades de la Revolución Industrial. El modelo tradicionalista funciona bajo el próximo precepto:

El profesor es el cimiento y condición del éxito educativo, a él le corresponde organizar el conocimiento, aislar y elaborar lo que debe ser aprendido, trazar el camino por el que marcharán sus alumnos. El profesor es modelo y guía, al que se debe imitar y obedecer. La disciplina y el castigo se consideran fundamentales, la disciplina y los ejercicios escolares son suficientes para desarrollar las virtudes humanas de los alumnos.

Las nuevas corrientes educativas tachan al sistema tradicionalista como inoperante y anticuado para un mundo complejo e interconectado como en el que vivimos actualmente, las razones en las que se basan para determinar eso son las siguientes:

Su fundamento es el método y el orden. El mundo actual es simplemente caótico, no hay lugar para el orden y los educandos deben estar preparados para coexistir y funcionar en ambientes reales.
Además, ya se ha determinado que hay cantidad de métodos como personas en el mundo, no hay un sólo camino para llegar a cierto resultado y a los jóvenes se les debería permitir descubrir o inventar el método que mejor les acomode.

El método de enseñanza es el mismo para todos los alumnos y en todas las ocasiones. Actualmente se sabe que las personas tienen distintos tipos de aprendizaje (auditivo, kinestésico y visual), razón por la cual un método que busca homogeneizar a los educandos está condenado al fracaso.

La Escuela Tradicional se fundamenta en la consideración de que la mejor forma de preparar al estudiante para la vida es formar su inteligencia, sus posibilidades de atención y de esfuerzo. En un mundo tan superpoblado, las certezas han abandonado a la juventud, antes un buen trabajo estaba asegurado con una buena educación y un buen desempeño académico; actualmente ir a la universidad, hacer una maestría y tener la cabeza llena de datos inútiles no te salva de formar parte de las concurridas filas del desempleo, razón por la cual, los nuevos modelos educativos buscan preparar a los educandos con habilidades y saberes, no con conocimiento, sino con herramientas que sean útiles para dar solución a las problemáticas que la vida pueda presentarles.

En su modo de transmisión y presentación, el conocimiento que adquiere el estudiante se deriva del saber y de la experiencia práctica del maestro, quien pone sus facultades y conocimientos al servicio del alumno. Si consideramos que las escuelas son lugares donde los maestros se encargan exclusivamente de transmitir conocimientos, éstas deberían dejar de existir ahora mismo; con la tecnología y el internet, los educandos tienen al alcance de la mano una base de datos con un millón de veces más información que la que cualquier maestro podría transmitir jamás. Con el modelo tradicionalista las escuelas estarían condenadas a su extinción.

Estas son las razones principales de por qué el modelo de enseñanza tradicional ha dejado de ser el ideal para los jóvenes y niños del siglo XXI. La última razón a considerar es que este sistema busca fomentar en los jóvenes la disciplina, ahora bien, el sistema de educación en Finlandia es el que presenta los mejores resultados en las pruebas mundiales de educación y la disciplina no es una palabra que se encuentre en el vocabulario de ningún maestro o alumno finlandés, pero ese es el tema de la próxima semana, así que no nos adelantemos. Hasta la próxima…

Fuentes Consultadas
Greenberg, H. (1987), “The Silent Factor,” The Sudbury Valley School Experience. Accedido, 14 de febrero de 2015.
Daniel Greenberg, The Sudbury Valley School Experience (1987) Back to Basics. Accedido, 14 de febrero de 2015.

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